Se difunde un trágico suceso que ha ocurrido en el Reino Unido al termino del 2010. Un niño de tres años estuvo a punto de fallecer congelado y de hambre en un "zulo" donde su madre y su padrastro lo habían encerrado como castigo. El pequeño debido al hambre, se comió sus propios cabellos. Los padres retuvieron al menor durante horas en una habitación vacía , gélida y sin luz, estos llegaron incluso a fotografiar al niño.
Cuando los agentes de policía llegaron, el menor estaba a punto de morir. Uno de los policías, en el juicio, explico consternado que cuando lo encontró "no había luz ni calefacción mientras en el exterior nevaba. En el zulo sólo había un orinal, un plato y un tenedor, las paredes estaban manchadas de heces y cuando lo alcé se dejó caer sobre mi hombro"
El niño fue llevado al hospital de Nevill en Abergavenny. Ann Beard, responsable de guardia y custodia del menor, afirmó ante el juez que "de no haber intervenido, el niño habría muerto en una hora".
El padrastro y la madre de 25 y de 22 años respectivamente, reconocieron los cargos que se le imputan. El padrastro fue condenado a tres años de prisión y la madre a tres años y medio. El juez, les dijo que "todos los niños tienen derecho a una infancia segura y feliz. Privarlos de esto es muy grave y esto es lo que ha hecho con su comportamiento abusivo y sádico".
El menor ha sido acogido por una familia y no muestra signos de daño psicológico. Los padres tienen otro niño al que han retirado la custodia. La pareja ya era muy conocida por los servicios sociales. Según explica la policía actuaron a partir de un chivatazo anónimo antes de la Navidad de 2010.






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